
¿POR QUÉ ME SIENTO DIFERENTE?
En este cuento conocemos a cinco niños y les vemos desenvolverse en situaciones cotidianas de un día cualquiera... Acuden a sus clases en el colegio, hacen educación física y manualidades, comen en el comedor, juegan en el patio, van a la piscina en autobús, al parque...
Berta Lu, David, Joan, Sasha y Jana nos cuentan en primera persona cómo se sienten en cada momento y por qué se ven "diferentes".
Muchos niños son "diferentes" porque interpretan el mundo que les rodea y las cosas que les ocurren de una forma muy intensa o incluso dolorosa. O puede ocurrir todo lo contrario, que apenas se den cuenta de nada y cometan continuamente errores. En cualquiera de estos casos los vemos como niños "raros", "maniáticos", "tercos", "movidos" o demasiado "tranquilos", "quejicas" o muy "duros", "agresivos", "torpes", "retraídos"...
¿Qué es lo que hace que estos niños se comporten de una manera inusual y no se adapten como sus compañeros a situaciones sencillas y diarias convirtiéndolas muchas veces en "difíciles"? La explicación puede (y suele) estar en una disfunción de la Integración Sensorial.
Esto nos lo explica muy bien Bárbara Viader en su nuevo libro. Un libro también inusual pues va dirigido no sólo a los padres y demás adultos interesados, sino también a los propios niños.
Resulta atractivo, clarificador y un placer.
El libro está publicado por el CEI Centre d'Estimulació Infantil de Barcelona. Si te intresa contactar con Bárbara Viader por su libro, hazlo a través de su página web del CEI en Barcelona: http://www.ceibarcelona.com/
O en su correo electrónico: centreestimulacio@yahoo.com
viernes, 23 de abril de 2010
LIBROS, PROFESIONALES, INTEGRACION SENSORIAL
FORTALECIENDO LA AUTOESTIMA DE NUESTROS BEBES
Cómo fortalecer la autoestima del bebé desde su nacimiento Valoración
Lic. Carolina Micha
Especialista en desarrollo infantil - Psicóloga de Primeros Pasos Producciones
El recién nacido nace con un sistema nervioso central inmaduro y su crecimiento y desarrollo se completa en forma postnatal. Al nacer el ser humano tiene una ardua tarea: adaptarse al medio y cuenta con pocos recursos para hacer frente a los estímulos del medio ambiente, está poco equipado: sus actos reflejos como por ejemplo el reflejo de succión que le permite alimentarse (nadie le enseña a chupar) y sus 5 sentidos que ya están desarrollados y son los canales de entrada de información.
Un bebé depende absolutamente de sus padres para sobrevivir y desarrollarse. Al nacer ni siquiera puede sostener su cabecita.
La madre es fundamental como filtro y facilita la adaptación del bebé. De la calidad de estos vínculos depende el desarrollo personal del bebé.
Las necesidades del bebé son comprendidas de manera intuitiva y satisfechas por la relación especial que se establece entre cada mamá y su bebé.
Esta díada mamá-bebé, brinda las primeras experiencias vivenciales que serán las bases de una personalidad integrada. "Muchas madres mantienen una lucha entre la necesidad intuitiva de tener a su bebé en brazos y lo que la sociedad, la familia o la cultura esperan de ellas y consideran normal".
Para pasar de la absoluta dependencia inicial a una progresiva independencia es fundamental que en una primera etapa la mamá esté a disposición de su bebé, a “merced” de su bebé. La madre paulatinamente comienza a jugar con el bebé para que él pueda poco a poco introducir su propia manera de jugar; va introduciendo pequeñas experiencias de frustración, tiempos de espera, distancias para que el niño pueda ir volcando y descubriendo su personalidad, sus posibilidades de llegar a un logro y pueda descubrirse como un ser diferente de su madre. Para poder jugar solo, primero mamá tiene que estar presente. El bebé debe antes que nada sentirse seguro.
La madre le brinda la confianza que necesita. Un niño que recibe afecto, se siente valorado y merecedor, y se fortalece por lo tanto su autoestima. Un niño seguro, sabe que su mamá está y puede jugar. Un niño que siente el riesgo de perder a su madre está más pendiente de que ésta no se vaya y es más inseguro y demandante.
El mejor camino para la estimulación es prestarnos como guías, facilitadores, observar al bebé y acompañarlo.
